El 8 de abril de 1263, treinta y dos años después de su muerte, presente el Ministro General, San Buenaventura, el cuerpo del Santo fue trasladado a la nueva basílica, y colocado bajo la cúpula central. Cuando se abrió el sarcófago se encontró, incorrupta la lengua del Santo, lo que hizo exclamar a San Buenaventura: "Oh, lengua bendita, que siempre bendijiste al Señor, e hiciste que tantos otros lo bendijeran, ahora queda demostrado cuántos méritos has adquirido ante Dios".
La lengua fue separada del resto de las reliquias y colocada en un relicario aparte, donde aún hoy se conserva. Como dato curioso, los frailes más ancianos de la basílica recuerdan como hasta el tiempo de la segunda guerra mundial, la lengua se conservaba roja y fresca. Por miedo a los bombardeos, la lengua fue sacada del relicario y puesta entre dos cristales y cuidadosamente sellada para esconderla y protegerla. Parece ser que al Santo no le gustó mucho la falta de confianza de sus hermanos de hábito. De hecho, no cayó ninguna bomba sobre la basílica. Pasada la guerra, cuando se trajo la lengua ya no era roja, sino oscura y rígida y, al quitarle los cristales, se enrolló. Ante la tristeza de los frailes, el Ministro provincial pidió, a los "frailecitos" (jóvenes que se preparaban en el seminario menor de la Orden), hacer una novena para que se pudiera reponer en el relicario. La oración fue escuchada y, al final de la novena, se pudo poner, enhiesta en su lugar de siempre.
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CAPILLA DE LAS RELIQUIAS DE SAN ANTONIO DE PADUA
La capilla fue construida hacia finales del siglo XVII en un suntuoso estilo barroco, según el proyecto del arquitecto y escultor Filippo Parodi. También son de Parodi las estatuas que están en la balaustrada (de izquierda a derecha: San Francisco de Asís, la Fe, la Humildad, la Penitencia, la Caridad, San Buenaventura) y sobre el nicho central (San Antonio en gloria).
En los tres nichos están expuestos numerosos relicarios, cálices, exvotos, autógrafos de santos, etc. En el nicho de la izquierda se conserva un moderno relicario que contiene una reliquia de San Juan Pablo II. El valioso relicario central de R. Cremesini (1982) contiene un hueso del pie, un fragmento de piel y cabellos del Santo.
En el nicho central, en un admirable relicario del orfebre Giuliano de Florencia (1436), se conserva la Lengua incorrupta de San Antonio; más arriba, el relicario del Mentón del Santo, obra de un artista paduano (1350); en alto, el relicario de la cruz de cristal, obra maestra de G. Fabbro (1437); debajo del relicario con la Lengua, el moderno relicario obra de C. Balljana (1981), que contiene el aparato vocal del Santo, encontrado durante el ultimo reconocimiento. La capilla custodia también el hábito de San Antonio y la caja que contenía sus restos mortales.
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